que escapen los reproductores.
El encierro final debe realizarse con cuidado para no causar estrés a los reproductores que son sumamente nerviosos. Al finalizar el proceso de pesca, los reproductores se “hamacan” y se les provee una columna de agua suficiente para que queden completamente sumergidos. Esto permitirá que se calmen y facilita su manipulación.

Mientras se realiza el encierro y se recogen los reproductores en la “hamaca”, estos intentarán saltar de la malla en forma frenética, por lo que se recomienda esperar uno o dos minutos para empezar a manipularlos. De esta forma, lograrán tranquilizarse y facilitarán su extracción y empaque.

Es importante conjugar la captura de los ejemplares con una buena manipulación. El nerviosismo y la forma de las arawanas, las hace escurridizas durante su manejo. Se recomienda una manipulación  cuidadosa y delicada para no presionar la  extremidad  posterior  del cuerpo,  pues con la pérdida  de