Aunque la productividad primaria es necesaria para mantener el equilibrio biológico en el cuerpo de agua, la transparencia debe ser de 25 a 30 cm de profundidad para garantizar un permanente contacto y seguimiento visual de los reproductores, sin lo cual seria imposible identificar machos incubantes para programar la extracción de larvas. Cuando las fuentes presentan cambios bruscos en la cantidad de sólidos en suspensión, se deben supervisar, con frecuencia, para suspender temporalmente el acceso de agua hasta que se normalice la calidad del líquido.