La implantación del chip es un procedimiento sencillo que no causa mayor problema en los ejemplares adultos e, incluso, juveniles, siempre que estos últimos tengan una talla mínima de 35 cm. El chip se inyecta con una jeringa especial, justo bajo la 4a o 5a escama que se encuentra por encima de la línea lateral.

La aguja inyectora se debe colocar entre las dos escamas, formando un ángulo aproximado de 45° para facilitar la penetración limpia en el músculo. Es importante que los ejemplares sean sujetados firmemente para evitar lesiones internas con la aguja. Para esto se pueden introducir los ejemplares en bolsas plásticas transparentes que facilitan la manipulación y evitan lesiones cutáneas en los reproductores.

El microchip contiene un código único de 9 dígitos y actúa reflejando la señal emitida por el escáner lector y tomando el código, por tanto no posee batería y puede funcionar por muchos años. El código y los datos de cada ejemplar y de cada unidad de producción se organizan en hojas de cálculo que faciliten el análisis de la evolución de los peces en cada uno de los muestreos, que se realizarán cada dos o tres meses.