Cuando los ejemplares presentan buenas condiciones corporales no se observan laceraciones, pérdida de escamas, daños en aletas o barbillas, solo se requiere de un tratamiento profiláctico o preventivo. En el procedimiento para liberar los peces, se colocan las bolsas en el agua de la pileta o acuario durante 15 minutos, a fin de nivelar la temperatura. Después se abre la bolsa y lentamente se vierte agua al interior de la misma para equilibrar parámetros químicos. Una vez la bolsa se llene, se procede a liberarlos.


El baño preventivo consiste en adicionar dos gramos de sal marina por litro de agua (2%o) del recipiente y medio gramo de azul de metileno por cada mil litros. Esta concentración se mantiene de 6 a 8 horas y luego se realiza un recambio parcial del 50% del volumen de agua del contenedor.
Durante este proceso, las piletas o acuarios deben tener sistemas de aireación y filtración constante para garantizar parámetros fisicoquímicos y biológicos adecuados. De igual forma, es de vital importancia, disponer de sistemas de calefacción para mantener la temperatura en los rangos sugeridos, como se mencionó antes.


Cuando los peces presentan síntomas de problemas sanitarios o alto riesgo de sufrirlos, debido a su estado físico, se debe realizar un tratamiento curativo que consiste en la adición de 3.5 gramos de sal marina por litro de agua (3.5%o) y un gramo de azul de metileno por cada mil litros (m3). Esta concentración se mantiene durante 12 horas. Luego se realiza un recambio parcial del 50% del volumen de agua del contenedor. Si la condición sanitaria de los peces no mejora, se debe repetir el tratamiento por un lapso de 6 horas, adicionando 50 a 70 ml de formol por cada mil litros.
Tanto para el tratamiento preventivo como para el curativo, es necesario mantener los acuarios o piletas, cubiertos de tal forma que el contenedor quede totalmente a oscuras.
Durante el tiempo que duren los tratamientos no se debe suministrar ningún tipo de alimento a los peces.