El desove, fertilización y desarrollo embrionario y larval de la arawana azul sucede al interior de selvas inundables, lo que impide que los pescadores puedan capturar los machos incubantes. Este intrincado ecosistema brinda protección a los reproductores y larvas de la arawana azul, pues ofrece refugio contra los predadores y una amplia variedad de alimento para las crías que, al ser liberadas de la boca de su progenitor, alcanzan hasta 7 cm de longitud total, lo cual constituye una enorme ventaja sobre las larvas de otros peces que se reproducen en la misma temporada.
Durante la temporada de invierno e inundación de las selvas aledañas, las larvas reabsorben el saco vitelino y alcanzan una talla entre 20 y 30 cm de longitud total. Cuando las aguas regresan al río por numerosos caños, los pescadores utilizan nasas y mallas especiales para atrapar estos ejemplares juveniles de arawana azul.
La pesca se realiza en horas nocturnas para facilitar la ubicación de los peces mediante la utilización de linternas o lámparas con las cuales se logra observar el reflejo de los ojos de los ejemplares juveniles de la arawana azul, que permanecen nadando lentamente en la capa superficial de los cuerpos de agua donde habitan.
Después de la captura, los peces son empacados en bolsas plásticas con oxígeno, en las cuales se transportan entre dos y tres ejemplares. La captura se comercializa con intermediarios locales que poseen bodegas de acopio donde las Arawanas son almacenadas durante días o semanas en piletas, acuarios, e incluso, en estanques en tierra.
La pesca de ejemplares juveniles de arawana azul constituye una importante fuente de ingresos para los pescadores artesanales e intermediarios del municipio de Puerto Carreño, departamento del Vichada. |